Disciplina China

viernes, 1 de noviembre de 2013

ESCULTURA DE SUMISA

ESCULTURA DE SUMISA
 
Una faceta a caracterizar y perfeccionar en una sumisa es su escultura. En este aspecto y siendo ya menor de edad me aficioné al coleccionismo de la escultura porcelánica de Lladró la cual he aportado en todos estos años como experiencia para moldear, pulir y perfeccionar a la sumisa.
 
En el año 1996 el cantante Michael Jackson visitó Zaragoza (España) con la única actuación en Europa. Una de las extravagancias que solicitó al Hotel Boston donde se hospedó en la suite presidencial, es que fuera decorada por figuras de Lladró. En aquel tiempo éramos muy pocos los coleccionistas en mi ciudad de esa porcelana así que contaron con mi colección para satisfacer a “Jacko”.
La afición de Michael Jackson por la escultura de LLadró procedía de tiempos atrás coleccionando figuras de tema infantil y ante puso, como obligación, visitar la fábrica de Tabernes Blanques (Valencia) en el año 1992 coincidiendo con una gira de aquel año.
Debido a sus deudas financieras la galería Julien’s Auctions de Los Angeles subastó, en el año 2009, el lote nº 383 con enseres y más de 300 figuras de Lladró que habían pertenecido a Jackson. Algunos días después el artista llamó por teléfono, al parecer angustiado, a Juan Vicente Lladró con la intención de reiniciar su afición como coleccionista; deseo que nunca pudo realizar al apagarse la luz de su cometa.
No obstante el halago y cierta reverencia que Michael Jackson expresaba sobre Lladró sé que fue sincero ya que él no tenía necesidad de mostrarse así y cuya sensibilidad, que transmitía en la intimidad, nos une como cualidad a todos los coleccionistas de la firma Lladró.
Quisiera transportar todo este mundo de belleza y exquisita sensibilidad en la formación de una sumisa que moldea su forma y esculpe un sentido en busca de la perfección de sumisa si bien es cierto que todo esto hecho a los ojos de un Señor que más tarde será su Amo.
Ser Amo es algo muy personal como formar o esculpir, ahora bien muchos Amos se equivocan a la hora de tallar un traje a la sumisa aunque es verdad que el Amo no tiene sastre para él mismo pues adoctrina e impone una disciplina como filosofía propia,  y este es el error por el que pierden a sus sumisas en ese punto de inflexión donde sólo cuenta la entrega.
Un Amo debe de practicar la mente de la sumisa y llegar a comprender esa sicología con ese trabajo de investigación en el interior que ella busca,-bien como morbo o curiosidad-, para más tarde llegar a que la sumisa reaccione y sugerir en sus gustos, deseos y maneras que quiere probar o conocer lentamente en toda esa iniciación y que la sumisa se complementará y moldeará a las exigencias de su Amo.
Moldear el alma de una sumisa es un trabajo delicado –aunque hay que distinguir entre paciencia y pérdida de tiempo-, donde con ese conocimiento de su interior esculpe a la sumisa deseada con una dedicación e interés que el Amo lo tiene que dar todo y no guardarse nada, sin reservas, si él quiere recibir el cien por cien de lo que entrega. Cada Amo emerge sentidos diferentes de cada sumisa porque cada Amo moldea diferente al tener manos distintas.
En este trato constante, a la vez que sutil como delicado, la sumisa primero se esculpe hacia el objetivo de ser y querer llegar a entregarse para después pulirla como una escultura de preciado valor, con el tacto de saberse valorar por esas manos que la cuidan más allá de ese corazón que su Amo siente por ella y así expresa.
La magia y cierto encanto de un Amo están en saber comunicar esa sutileza que moldea a su sumisa y la hace a su imagen y semejanza como su propio reflejo de él mismo y que a la vez es una escultura delicada y preciada.

{Rey}
                                                    DULCE ENCANTO
                                                        Serie Limitada Nº 161 / 300
                                                      Escultor :  Francisco Catalá