Disciplina China

lunes, 1 de octubre de 2012

MÚSICA DE SUMISA

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MÚSICA DE SUMISA

Otra de las facetas culturales como aprendizaje en la educación de una sumisa es la música. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche afirmó que “sin música la vida sería un error” pero incluso en este aspecto es ambiguo decir o señalar qué clase de música, aunque lo que forma a una persona en la vida no son los estudios sino la música que escucha. La más completa, por su escritura, es la música clásica pero por su extensión y variedad –a lo largo de los siglos-, es menos ajustada o aconsejable si no se tiene cierta educación musical o un oído educado capaz de asimilarla en su totalidad.
En esta dificultad yo he querido elegir música instrumental contemporánea de bandas sonoras donde el concepto orquestal expresa un mismo sentimiento libre de pinceladas de colores que puede dar un instrumento solista con su posterior gusto o no en una mujer sumisa.
Durante una sesión de BDSM las horas transcurren en corto espacio de tiempo sin asumir “in situ” tantas sensaciones en toda su intensidad recorridas a través del cuerpo de la sumisa. Todo ese encanto mágico desde la humillación que supone la sumisión a la entrega deja en la piel de la sumisa un recuerdo en forma de marcas corporales y mentales por las cuerdas, unas pinzas, una cera y una disciplina en Sado.
Este conjunto de sensaciones son difíciles de explicar en las horas siguientes y se tardan días en ordenar y encasillar tanto en cada momento y nivel de esa sesión vivida. Días después la sumisa consigue fragmentar todo lo que ha entregado y así ha sentido desde el dominio de una voz de Dom que humilla hasta unas manos que acarician en ese after-care posterior que pertenece a dos seres: Amo-sumisa. Se puede decir que fragmentar lo vivido  y sentido en esa sesión de BDSM tiene el placer de almacenarlo con orden en la mente para también revivirlo después.
Es ese recuerdo el que la sumisa quiere congelar cloroformando todo su alrededor para darse vida en esa faceta que siente de sumisa añorando esas marcas que dejan las cuerdas cuando se destensan en su cuerpo; esa cera que ha sentido resbalar por la piel sudorosa hasta que se ha solidificado; esas pinzas que al dejar de oprimir dejan una sensación espontanea de dolor y  esas marcas de la disciplina del Sado que como prolongación de la mano de su Amo se han quedado en su piel de mujer sumisa.
Todas estas sensaciones sumergen a la sumisa durante la sesión -en un mundo difícil de explicar-, hasta transportarla al subspace donde ese sentimiento sólo tiene forma de sentido de su corazón en su crecimiento personal para ascender interiormente y sentirse orgullosa de haber avanzado un poco más sin miedos en ese lado oscuro de sumisa que comparte y que sin su Amo no existiría.
En ese viaje mágico en el que la sumisa retrasa el tiempo para recordar y vivir lo que sintió en esa sesión de BDSM como parte del precio de su valor el mejor acompañante es la música que no sólo la transporta con su mente a revivir esos momentos sino que también le hace sentir desde deseada a entregada añadiendo un valor a su vida así rompiendo cierta monotonía desconectando de un mundo que la rodea incomprensible a la entrega que la sumisa quiere dar y entregar a su Amo.
Esta música es una pequeña aportación como copiloto de ese viaje en el cual la sumisa vuelve a querer, desea añorar y, en definitiva, vuelve a sentir ese deseo que es la entrega donde queda el secreto en silencio lo que siente con la pasión del amor que se funde en la sumisión de su alma y corazón.
{Rey}